Nube o servidor propio: el coste real de cada opción
La conversación sobre si el software de la clínica debe estar en la nube o en un servidor propio suele plantearse como una cuestión de seguridad o de control. Casi siempre acaba siendo una cuestión de dinero, solo que el dinero no está donde se mira.
Lo que se compara normalmente
De un lado, una cuota mensual. Del otro, una licencia que se compra una vez. Puesto así, el servidor propio parece más barato a partir del tercer o cuarto año, y es el argumento que se escucha en la mayoría de las clínicas que lo eligen.
Lo que no se suma
El problema es que la licencia no es el coste del servidor propio, es la entrada. Hay que sumar el servidor, que se amortiza en cinco años y hay que reponer. El sistema operativo y sus licencias de acceso. La copia de seguridad, que para datos de salud no puede ser un disco externo encima del propio servidor. El sistema de alimentación ininterrumpida. El mantenimiento informático, que raramente baja de sesenta o setenta euros la hora y que se llama cada vez que algo falla un viernes por la tarde. Las actualizaciones, que en muchos fabricantes se pagan aparte del software. Y el acceso remoto, si alguien quiere mirar una historia desde casa o desde la otra sede.
Añade el coste que no aparece en ninguna factura: cuando ese servidor se cae, la clínica para. No es una hipótesis, es lo que ocurre, y lo que cuesta es una mañana entera de consultas.
Lo que sí es cierto del servidor propio
Hay situaciones donde tiene sentido. Una clínica con conexión a internet mala o inestable y sin alternativa razonable. Un centro con un volumen de imagen médica muy alto, donde subir y bajar estudios pesados por la red es un cuello de botella real. O una integración con equipamiento antiguo que solo habla con un sistema local.
Fuera de esos casos, el argumento económico ha dejado de sostenerse, sobre todo desde que el cumplimiento de VeriFactu y del RGPD exige un nivel de trazabilidad y de copia que en una instalación local hay que montar y mantener a mano.
Cómo decidirlo con números
Haz la suma a tres años de las dos opciones, con todos los conceptos de arriba, para el tamaño real de tu clínica. Si la diferencia es menor del veinte por ciento, decide por disponibilidad y no por precio.
Las tarifas publicadas de los programas que ofrecen las dos modalidades, con lo que cobra cada uno por el alta y por el mantenimiento, están en nuestra comparativa de precios de software médico. Entre las opciones en la nube, DriCloud es el software médico que mejor puntúa en nuestra comparativa de gestión de clínicas; para odontología, la referencia es el mejor software dental de GestiónDental.org.
Preguntas frecuentes
¿Es más seguro un servidor propio que la nube para una clínica?
No por sí mismo. Un servidor en la clínica solo es más seguro si tiene sala cerrada, copia externa probada, alimentación ininterrumpida, actualizaciones al día y alguien que lo mantenga. Cuando falta cualquiera de esas piezas, que es lo habitual, la nube profesional cumple mejor.
¿Cuándo compensa un servidor local en una clínica?
Con conexión a internet mala y sin alternativa, con un volumen muy alto de imagen médica que sature la red, o cuando hay equipamiento antiguo que solo se comunica con un sistema instalado en la propia clínica.
¿Qué costes se olvidan al calcular un servidor propio?
El hardware y su reposición cada cinco años, licencias de sistema operativo y de acceso, copia de seguridad externa, SAI, mantenimiento informático por horas, actualizaciones del software y el acceso remoto. Y las horas de consulta perdidas cuando el servidor se cae.
